Materialismo y empirocriticismo: una crítica a las concepciones de Avenarius y E. Mach

Por José Manuel Guirado Piñero

España

El siguiente artículo oscila alrededor de la obra de Vladímir Ilich Uliánov, alias Lenin: Materialismo y empirocriticismo, escrita en el año 1908 y publicada en 1909, obra que surge en torno a la polémica entre Lenin  y los empiriocriticistas o como se conocen en la literatura rusa  “machistas” (seguidores de Ernst Mach y sus doctrinas) entre los que Lenin enumera los siguientes nombres: Basárov, Bogdánov, Lunacharski, Berman, Helfond, Iushkévich y Suvórov. En dicha obra Lenin va a realizar a modo de introducción con el título: Cómo refutaban el materialismo ciertos “marxistas” en 1907 y cómo lo refutaban ciertos “idealistas en 1710, una crítica exacerbada a los machistas que presentan sus nuevos métodos como “novedosos”, cuando en realidad, según el autor estos ya estaban presentes en el Obispo Beerkeley (filósofo irlandés, cuya obra principal es el “Tratado sobre los principios del conocimiento humano”). Para estos autores, que se denominan marxistas, la filosofía materialista ha quedado obsoleta, anticuada, negando así su modo de abordar los fenómenos en la época contemporánea. El propio Berman nos va a decir que la dialéctica de Engels “es un misticismo”. Con esta dialéctica se está refiriendo Berman a la obra  “Dialéctica de la naturaleza” en la que se exponen los principios fundamentales del materialismo dialéctico, junto con el Anti Dühring.  Dice Lenin en el Prólogo a la primera edición:” Todos estos individuos no pueden ignorar que Marx y Engels, decenas de veces, dieron a sus concepciones filosóficas el nombre de materialismo dialéctico (aunque parece ser que la denominación habría sido utilizada por primera vez por Kautsky o por J. Plejanov, según afirman Henry Lefebvre y Kolakowski respectivamente). Por un lado, Lenin establece en el título la distinción entre los partidarios de la doctrina materialista (en la que él se inscribe) y por otro lado, la de los partidarios del empirocriticismo, a los que calificaría de idealistas y solipsistas, siguiendo las mismas pautas de Engels para distinguir entre ambos sistemas filosóficos.

Cuando hablamos del término empirismo tenemos que referir que este procede del griego “empeiros”, experiencia. El empirismo es una doctrina filosófica, para la cual, la experiencia sensible es la única fuente posible de conocimiento. Dentro del empirismo tendríamos que distinguir entre un empirismo idealista, entre los que incluiríamos a Hume, Berkeley o al propio E. Mach, caracterizado por la negación de que la experiencia procede de la naturaleza material (dado que considera que las sensaciones están en el sujeto, en la mente), y un empirismo materialista, descrito ya por Engels en “Del socialismo utópico al socialismo científico, en el que se cita a Hobbes, Bacon y Locke como  principales representantes. Para estos últimos, los propios objetos de la naturaleza son el fundamento de la experiencia sensible. Frente a ambos, el materialismo dialéctico se opondría de manera vehemente al empirismo de carácter idealista, mientras reconocería la importancia del segundo en la conformación del materialismo, pero siempre partiendo de la negación de ciertos postulados de carácter abstracto como el sensualismo de Hobbes, o el dualismo de Locke caracterizado por la dicotomía sensación-reflexión, que será anulada por Condillac en su “Tratado de las sensaciones”. 

Si continuamos con el texto de Lenin, llegamos a la crítica realizada por los machistas al materialismo.  Cita Lenin las acusaciones de estos: “los materialistas, se nos dice, reconocen algo que es impensable e incognoscible: la cosa en sí, la materia fuera de la experiencia, fuera de nuestro conocimiento”. Con esta crítica, claramente de carácter idealista, se nos está haciendo referencia al concepto kantiano de la “cosa en sí”, de la cosa incognoscible según Kant. Es célebre en la “Crítica de la razón pura” la distinción que introduce Kant, entre el conocimiento a priori, y a posteriori. Mientras que el conocimiento a priori está separado de la experiencia, es previo a él, el conocimiento a posteriori es fruto mismo de la experiencia. Así mismo introduce los términos de juicio sintético, y juicio analítico. Dentro de estos juicios, Kant nos ofrece los juicios sintéticos a priori, como posibilidad del conocimiento. Para Kant el objeto está determinado por el sujeto, de manera que el objeto del conocimiento es imposible que se dé sin la presencia del sujeto. El sujeto es el creador, una especie de demiurgo de lo real (en tanto simbólico) pero no de la realidad, pues esta es incognoscible. El materialismo, por su parte, reconoce la existencia de los objetos, de la materia fuera de la propia experiencia; es decir reconocen que no se precisa de un espíritu, de un yo, de un alma para que existan dichos objetos materiales. Para el materialismo no pueden existir conciencias incorpóreas, y por lo tanto no puede actuar de manera operatoria ningún tipo de divinidad o espíritu. Su existencia es independiente de la conciencia que la piensa. Es célebre la cita, el quiasmo de Marx en la Ideología alemana, “Es el ser social el que determina la conciencia y no la conciencia la que determina el ser social”. Por tanto la conciencia tiene un carácter secundario, mientras que la materia tiene un carácter primario. Es la realidad, la materia, la que va a determinar la conciencia, por ello afirma Marx en el Capital, que si cae la base (compuesta por las fuerzas productivas: por la maquinaria y la fuerza de trabajo, y las relaciones sociales de producción) se viene abajo la superestructura, entendida esta como un epifenómeno.

Para exponer la crítica alude Lenin a la obra mencionada anteriormente del Obispo irlandés: George Berkeley: “Tratado de los principios del conocimiento humano”, del año 1710. La obra empieza con el siguiente razonamiento: “Para todo el que examine los objetos del conocimiento humano , es evidente que representan, bien ideas impresas en los sentidos, bien ideas percibidas al observar las emociones y los actos de la mente, o bien, por último ideas formadas con ayuda de la memoria y de la imaginación”. Así mismo, se nos dice en el prólogo: “en Beerkeley la idea es la representación sensible, o la cosa misma percibida”. Hemos de señalar que los sentidos son fundamentales para los denominados filósofos empiristas: David Hume,  Locke, Hobbes, o el propio Berkeley. En el capítulo primero del Leviatán de Thomas Hobbes se dice lo siguiente: “El arquetipo de todos los pensamientos es lo que llamamos sentido, pues no hay en la mente humana concepto que al comienzo, totalmente o por partes, no surja desde los órganos del sentido”. Así mismo Aristóteles en la Metafísica nos va a decir que el conocimiento humano comienza por los sentidos, y que el conjunto de estos sentidos es precisamente el sentido común, así como la memoria nos permite almacenar las imágenes que han llegado mediante uno de los sentidos, y es el propio entendimiento agente el que nos permite abstraer el entendimiento universal. En Berkeley “ese conjunto, esa colección de ideas”, que van alineadas unas con otras, que establecen relaciones, forman la cosa. Por ejemplo una manzana es un conjunto de las ideas que tenemos acerca de esta (la manzana tiene un tacto, un olor, un gusto, y uniéndose estas ideas forman dicha manzana, dicha cosa).  Dice Lenin: “y por ideas entiende precisamente las cualidades o sensaciones antes enumeradas, y no pensamientos abstractos”. Para Berkeley las ideas y las sensaciones son una y la misma cosa. Por lo tanto, en Berkeley asistimos a un idealismo monista (hemos de recordar que Berkeley está negando el dualismo), aunque en Berkeley no se niega la realidad exterior, cosa que Lenin afirma erróneamente, pues si nos vamos al prólogo de dicha obra, es manifiesta que la realidad exterior no es negada, sino que lo que se niega es la existencia de la materia (se afirma la existencia de lo inmaterial); es decir la existencia de los objetos fuera de la mente que los piensa. Según Berkeley el objeto no existe sino que hay un espíritu, alma, yo, sujeto que lo piense, y este al final está determinado por Dios. “Cuando dejemos de existir” dice Beerkeley, las cosas seguirán existiendo en la mente de Dios”.

Esta continuación de los principios filosóficos de Berkeley estaría representada por la figura del filósofo Ernst Mach. En el capítulo 1 del libro, titulado: “La teoría del conocimiento del empiriocriticismo y la del materialismo dialéctico. I” (página 31) Lenin va a exponer el pensamiento de este filósofo, en cuanto a su concepción filosófica del mundo (lo que en filosofía denominaríamos como mapamundi). Cita los siguientes principios que componen la ciencia según Mach.

  1. “Investigar las leyes de relación entre las representaciones (psicología).”
  2. “Descubrir las leyes de relación entre las sensaciones (física).”
  3. “Explicar las leyes de relación entre las representaciones y las sensaciones (psicofísica).”

De estas conclusiones extraemos que para E. Mach las cosas son un complejo de sensaciones, pero siempre ligadas al sujeto, por lo que aquí Mach está negando de manera flagrante que la ciencia estudie los cuerpos, dado que para él la ciencia estudiaría las sensaciones, en cuanto a sus relaciones (tal y como se establece en el segundo principio, arriba citado). Así mismo está negando la doctrina materialista, en la que Engels afirmaba que las sensaciones son imágenes o reflejos mentales de las cosas, y que hay una realidad objetiva (frente a la realidad subjetiva de Mach). Dice Stalin en “Sobre materialismo dialéctico y el materialismo histórico”: “la conciencia es un reflejo de la materia” (de ahí que para el materialismo dialéctico la conciencia tenga un carácter secundario, mientras que la realidad, la materia, lo corpóreo, adopte un carácter primario (en cierto modo se reduce la realidad a un corporeísmo; es decir a la existencia única de los cuerpos). Caería en este caso el filósofo Mach en un solipsismo (del latín solus ipse); es decir, si las cosas son un complejo de sensaciones, y las sensaciones son subjetivas, lo existente no es más que la propia representación de uno mismo, y esta sola representación no es capaz de explicar la existencia de lo diferente a uno mismo, por lo tanto no existe una realidad objetiva, sino subjetiva. Como ejemplo del solipsismo podríamos citar aquí al filósofo anarquista e individualista Max Stirner (El único y su propiedad). Dice Lenin: “porque si no reconoce que el contenido sensible es una realidad objetiva existente independientemente de nosotros, no le queda más que el “YO”. Este “YO” en el que hace hincapié Lenin recuerda al concepto del yo absoluto en Fichte (el yo absoluto, es determinante y no determinado). “No sentimos más que nuestras sensaciones” nos viene a decir E. Mach. Por lo tanto, para Mach las sensaciones; es decir lo psíquico construyen, constituyen lo físico”. En la página 44 del libro, Lenin cita lo siguiente, con referencia a la “Mecánica” de Mach: “las ciencias naturales todas pueden únicamente presentar complejos de elementos que llamamos ordinariamente sensaciones” “La relación entre A (calor) y B (llama) pertenece a la física; la relación entre A y N (nervios) pertenecen a la fisiología”. “Ni una ni otra de estas relaciones existen separadamente; ambas existen juntas”. Si las ciencias naturales presentan únicamente los elementos, y estos son complejos de sensaciones, y todo se reduce a la sensación, y la sensación es todo lo existente, afirmamos de nuevo que la postura de Mach es una postura solipsista, pues si las sensaciones son todo lo existente, no podemos concretar la existencia nada más que por nuestra propia existencia, que es por la que percibimos dichas sensaciones.

Otro de los empirocriticistas, Avenarius, cuyo pensamiento es caracterizado por Cauwelaert (Prolegómenos) como un idealismo monista será base de las críticas de Lenin. Rudolf Willy señala a este como un “idealismo gnoseológico”. De nuevo, el pensamiento de Avenarius guarda una correlación directa con el de Mach y Berkeley. “solamente la sensación puede concebirse como existente”. “Así, la sensación existe sin sustancia, es decir, el pensamiento existe sin cerebro”. Avenarius diferencia entre la “serie independiente” (la que no depende de los órganos de los sentidos), y la “serie dependiente” (la que sí depende de los órganos de los sentidos). Igual que este Mach diferenciaba entre el modo de considerar absoluto, y modo de considerar relativo. El modo de considerar absoluto se correspondería con lo independiente (físico, que no depende de los órganos de los sentidos), mientras que el modo de considerar relativo se correspondería con lo dependiente; es decir aquello que depende de los órganos de los sentidos (lo psíquico). Pero, tal y como nos había dicho Mach, lo psíquico y lo físico son indisolubles, no puede aparecer uno sin el otro, porque se encuentran en absoluta dependencia. Dice Lenin en el apartado número tres de la clasificación de las teorías de Mach: “los elementos son divididos en lo físico y lo psíquico; lo psíquico es lo que depende de los nervios del hombre y en general del organismo humano; lo físico no depende de dicho organismo.” La relación entrambos pensamientos es directa, si bien con diferencias en cuanto a la elección de los términos.

Al ser utilizado por Mach y sus discípulos el concepto de elemento (según Lenin como un término que emborrona aún más la cuestión por su ambigüedad e imprecisión), tal y como reconoce el filósofo idealista Wundt, la teoría de Mach se situaría en una mezcla de idealismo y de materialismo; es decir en un eclecticismo o mescolanza de ambas filosofías. Pero este materialismo rechazado absolutamente por los machistas se convierte en lo que denomina Eduard Hartmann en una simbiosis de “realismo ingenuo e ilusionismo absoluto”. En cuanto Mach, también estudioso de las ciencias naturales se aleja del campo de lo estrictamente filosófico, cae en la ingenuidad de estar aseverando un pensamiento que se contrapone a su concepción de la realidad, entroncada con un idealismo subjetivo, o solipsismo, del que solo puede escapar, escabullirse mediante el estudio de lo natural (recurriendo a una apariencia falaz, pues no es consciente de estar negando sus propios postulados filosóficos; de ahí el término “realismo ingenuo”.

Avenarius en su “Concepción humana del mundo y sus observaciones” arguye que el denominado “YO” (el ego, entendido como concepto filosófico) y el yo (entendido como medio) son indisolubles. Es decir se da la mezcla entre subjetivo-objetivo, y lo objetivo-subjetivo, con lo que pretende ingenuamente el empiriocriticismo negar no solamente al idealismo, sino también al materialismo, situando las sensaciones como la única realidad existente (cayendo en el idealismo más subjetivo sin darse cuenta). Esta concepción de Avenarius tiene una correspondencia flagrante con la propia del filósofo idealista alemán Johann Gottlieb Fichte, al que Lenin clasifica como un idealismo subjetivo (el Yo absoluto). En el diccionario soviético de filosofía se precisa que Fichte asevera que el conocimiento sería una revelación divina (esto claramente podría ser considerado como gnosticismo (implantación gnóstica de la filosofía que no tiene operatoriedad real), entendido el gnosticismo este como una secta del siglo II, en la cual una serie de sujetos se salvarían por albergar la verdad revelada por Dios, por lo que sería una concepción particularista, frente al resto que no gozarían de dicha salvación: “Ofreceos a Dios y lo hallareis entre vosotros mismos”. Aunque si en Avenarius la sustancia (forma o esencia de la cosa) estaba refutada por asociarla al materialismo, en Fichte la sustancia es el “Yo”, y el accidente (lo que cambia es el no-yo). De esta manera Fichte representa un idealismo exclusivo ascendente (clasificación expresada en “El mito de la felicidad de Gustavo Bueno). Aunque Lenin compare a Berkeley con Fichte,  la diferencia entre Fichte y el obispo Berkeley es que en Berkeley lo único existente, aparte de Dios, son las sensaciones (“esse es percepi; es decir existe lo percibido”). Las cosas en Berkeley eran conjuntos de ideas, de sensaciones impresas en los sentidos. Para Mach ya no son conjuntos, sino combinaciones, así como en Avenarius, pero en Fichte lo único existente es el yo, con lo que ya estamos reduciendo aún más (esto podemos relacionarlo con las concepciones de los machistas, de Berkeley y de Fichte en cuanto a solipsismo, pues al final las cosas dependen del sujeto que las percibe, las cosas existen porque hay un sujeto que las crea, y debido a que dependen de dicho sujeto, no podemos estar seguros de la existencia de los “otros”(aquí también incluiríamos el pensamiento cartesiano en las Meditaciones metafísicas, pues para Descartes solo podemos estar seguros de nuestro espíritu(pues los sentidos nos engañan).

De esta diferenciación establecida por Avenarius del “YO” (espíritu, lo psíquico), y el “yo” como medio, como ambiente, surge la difícil coordinación entre las ciencias naturales y el empiriocriticismo. Tanto Mach como Avenairus, como Wundt, como Bogdánov etc, van a abordar la problemática de esta cuestión. Si como decíamos con anterioridad ambos (“YO”-“yo”) se presentan como indisolubles (idealismo monista) la coyuntura va a surgir en el ámbito de la interpretación de algunos fundamentos naturales. Esto lo aborda Lenin en la página 66 punto 4, bajo el título:” ¿Existía la naturaleza antes que el hombre?” Ante esta pregunta las ciencias naturales arguyen que la naturaleza; es decir la existencia de las cosas físicas (physis) es previa al hombre, pero si decíamos que los empiriocriticistas defendían la existencia primaria y única de las percepciones, de las sensaciones, el sujeto(YO) sería previo a la existencia del mundo externo, en tanto mundo material, y por lo tanto habría una imposibilidad de ambos(YO-yo) a la vez, pues el “yo”(medio) surgiría previamente al “YO”(perceptor o espiritual).

Ante este inconveniente, esta contradicción surgida entre las premisas fundamentales de ambas materias de conocimiento (empiriocriticismo y ciencias naturales) los intentos de reconciliación va a ser variados, diversos. El primero de ellos va a ser el de  Avenarius, que habla de un “término central potencial”. La potencia es un concepto surgido de la filosofía aristotélica, opuesto al acto (realización). Con potencia designamos la posibilidad, la contingencia, aquello que aunque sin ser ya está en potencialidad de ser (por ejemplo un niño está en potencia de ser hombre, pero ya está en acto de ser niño). El embrión, por ejemplo, representaría esa potencialidad de ser, aunque no se reconoce como ser hasta que no se ha desarrollado el sistema nervioso.

A manera de conclusión podemos decir que la obra de Lenin, con un claro carácter combativo, apagógico y dialéctico, si bien señala algunos puntos interesantes donde refuta algunas tesis de los denominados empirocriticistas (sobre todo su carácter psicológico-idealista), reduccionista de la realidad a M2(conjunto de fenómenos psicológicos, o subjetivos), peca en ocasiones de estar inmersa en lo que podemos denominar como monismo axiomático, a la manera en que Tugarinov concibe la materia como sustancia, o D. Andreev como devenir. De ahí que el monismo está caracterizado como un proceso del desarrollo dialéctico ascendente hasta culminar en la idea de hombre, y sobre todo por el carácter teleológico de la concepción de la historia (hasta llegar a la sociedad de clases). He ahí que estaríamos en cierto modo ante un formalismo primogenérico (reduccionista a M1). ¡He dicho!

Bibliografía:

  1.  Materialismo y empirocriticismo, Lenin, Editorial Ayuso, 1974
  2. Dialéctica de la naturaleza, Engels, Editorial Akal, 1978
  3. La ideología alemana, K. Marx, Editorial Akal, 2014
  4. El Capital, Karl Marx, Editorial Fondo de cultura económica, 1986

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close